miércoles, 13 de febrero de 2008

Biodiesel y el cultivo de la Jatropha, una opción para Desarrollo Sostenible en Ecuador

Biodiesel:
El cultivo de Jatropha y las microplantas procesadoras de biodiesel, una alternativa real de Desarrollo Sostenible en Ecuador
Por: Efraín Bastidas Zelaya*


Con el precio del barril de petróleo cerca de sobrepasar el centenar de dólares y con un consumo anual de 90 millones de barriles de este hidrocarburo en el mundo, buscar una alternativa a la dependencia energética del petróleo no es una acción que solo debe incumbir a multinacionales energéticas o a activistas ecológicos, sino un problema que se debe tratar de resolver como máxima prioridad en el mundo. Si a esto le sumamos los daños ambientales que su explotación y uso provoca en el planeta, se multiplica la importancia y urgencia en las acciones que debemos tomar.
En Ecuador además contamos con otro problema, ya que la refinación de derivados del petróleo (gasolinas, diesel, fuel oil, etc.) se encuentra muy limitada, debido al obsoleto estado de la refinería de Esmeraldas, la mayor planta refinadora de nuestro país. Esto obliga a importar esos derivados de petróleo a los precios internacionales de mercado, pero que después son subsidiados para el consumo local, con un altísimo costo para la economía ecuatoriana, ya que solo el subsidio al diesel representó un gasto de alrededor de $1265 millones de dólares en el año 2007, según el Ministerio de Economía y Finanzas del Ecuador.
En la situación actual, algunos grupos de interés al igual que organizaciones y países, están ensayando con nuevas opciones de combustible de procedencia orgánica y por tanto renovable, llamados comúnmente Biocombustibles, que son una alternativa frente a los combustibles de origen fósil como el petróleo. Los dos principales biocombustibles son el bioetanol y el biodiesel, aunque si vemos el volumen de producción, el biocombustible más desarrollado hasta el momento es el bioetanol, del cual Brasil tiene el 45% de la producción mundial.
Comúnmente se piensa que por el hecho de tratarse de combustibles basados en materia orgánica, generan pocas consecuencias negativas sobre el medio ambiente. Esta es una verdad a medias que depende de algunos factores que vamos a analizar más adelante. Otros críticos, en particular el Presidente Fidel Castro quien frecuentemente escribe acerca de este tema, en cambio se han vuelto unos censuradores totales de los biocombustibles, indicando que van a ser la causa del hambre mundial, así como del incremento de la pobreza en los sectores rurales. Las razones por las cuales los detractores de los biocombustibles se oponen a esta iniciativa están vinculadas a la materia prima con la que se obtienen los biocombustibles, que en el caso del biodiesel es principalmente cualquier tipo de aceite vegetal y en el caso del bioetanol son cultivos que generen grandes cantidades de azúcar.
Se argumenta que hay algunos problemas que se pueden presentar en la obtención de altos volúmenes de estas materias primas. El primero es que la dedicación de tierras para los biocombustibles suplantaría la dedicación del mismo terreno para productos alimenticios, lo que llevaría al encarecimiento de los alimentos. Un segundo análisis que se realiza, es que los países subdesarrollados o en vías de desarrollo podrían deforestar grandes extensiones de selva tropical para convertirlas en hectáreas de tierra disponibles para cultivar productos destinados a los biocombustibles. Una última consideración establece que para esos cultivos se necesitan grandes cantidades de fertilizantes y pesticidas que permitan el crecimiento de los arbustos.
Este análisis es muy discutido entre quienes están a favor y en contra de los biocombustibles, pero se estima que puede tener fundamento en el caso de cultivos como la palma africana y la soya para la producción de aceite vegetal, y de la caña de azúcar, maíz y remolacha para la obtención del etanol. Sin embargo, se ha encontrado que hay otros cultivos en los cuales no se presentan ninguno de los problemas mencionados anteriormente y que son excelentes alternativas para generación de biocombustibles. Se consideran estas fuentes de materia prima para biocombustibles, como cultivos que no están destinados para el consumo alimenticio humano.
Uno de estos es la jatropha, nombre en latín de un pequeño arbusto nativo de Centroamérica de la familia de las Euphorbiaceas y que de manera silvestre se extendió a lo largo de todo el continente. La jatropha, conocida como piñón o en ocasiones higuerilla, también se encuentra en Ecuador diseminada en las provincias de la costa ecuatoriana en zonas bastante secas o semidesérticas y es considerada esta planta una “maleza” por parte de los habitantes de estas provincias, ya que no ha requerido especial atención o cultivo para diseminarse en nuestras tierras.
La jatropha presenta varias ventajas sobre los otros cultivos aptos para materias primas de biocombustibles. La jatropha produce una semilla de la cual se extrae un aceite vegetal que no es comestible, con ello no hay riesgo de que por su uso en biodiesel se incremente el valor de los aceites comestibles. Por otro lado, los terrenos ideales para el cultivo de la jatropha son zonas semidesérticas, con bajo nivel de pluviosidad o de riego, por lo cual tampoco hay el riesgo de que su cultivo deforeste selva tropical o que robe zonas de terreno a cultivos destinados a productos alimenticios. Finalmente, la misma planta de la jatropha desarrolla pesticidas naturales para protegerse, con lo cual se evita el uso de agroquímicos.
Según expertos agrícolas, el cultivo de jatropha se desarrolla de manera adecuada en zonas semidesérticas, con precipitaciones de 300 a 1000 mm anuales, en alturas que pueden ir desde 0 a 500 m sobre el nivel del mar, en suelos con bajos contenidos de nutrientes. En nuestro país hay varias zonas que corresponden a esta tipología, como son áreas de la provincia de Manabí, de la península de Santa Elena, algunos sectores en El Oro y Esmeraldas, que por sus condiciones climatológicas y de calidad del terreno, actualmente tienen poca o nula utilización para cultivos. Se considera al cultivo de la jatropha como una forma de recuperar zonas semidesérticas por la baja exigencia que tiene la planta en cuanto a los suelos, así como su tolerancia a altas temperaturas.

Existen además otras bondades que tiene el cultivo de jatropha:
· Previene la erosión de los suelos, ya que los arbustos de jatropha impiden que el viento o lluvia arrastre la tierra y la erosione.
· Permite que se desarrollen ingresos para personas de sectores rurales y marginados. El cultivo aun cuando es atractivo para grandes empresas agroindustriales, puede ser desarrollado por personas o comunidades rurales, convirtiéndose en una fuente de generación de recursos para estas comunidades deprimidas económicamente.
· Es un cultivo que puede ser desarrollado por trabajadoras de género femenino. Experiencias en países como India, donde la desigualdad de género es amplia, han demostrado que el fomento y promoción de cultivo por parte de mujeres ha dado un gran resultado.
· Existen subproductos que se obtendrían a la par del aceite, uno de ellos es las tortas o residuos de la prensa de aceite, que cumplen la función de insecticida ya que la planta es venenosa para las plagas.
· Es una fuente de energía renovable y como expresamos anteriormente no adolece de los problemas con los cuales se han criticado a cultivos como caña de azúcar para etanol o palma africana para biodiesel.

Estas razones han llevado a varios países a fomentar el cultivo de Jatropha, por ejemplo India ha desarrollado una agencia que promueve su cultivo en los sectores rurales (SRIPHL) y tiene planeado sembrar en los próximos años 40 millones de hectáreas (¡una superficie superior a la extensión cultivable de todo Ecuador!), Indonesia en conjunción con la empresa British Petroleum está desarrollando 100 mil hectáreas de plantación de jatropha. Igualmente, la empresa Daimler Chrysler ha iniciado un proyecto con miras a proveer biodiesel para los motores de sus vehículos Mercedes Benz. Iniciativas de cultivo se desarrollan en Nicaragua, Brasil, México, Mozambique, Madagascar, China, Perú, Colombia, España, Egipto entre otros.
Aunque se han dado desarrollos de gigantescas plantas productoras de biodiesel o equipos de conversión de aceite vegetal en biodiesel con inversiones de varios millones de dólares y producciones de millones de galones de diesel, también es rentable crear microplantas procesadoras para generar biodiesel en el país. Un ejemplo de este tipo de microplantas procesadoras de aceite a biodiesel, genera solamente 100 litros de diesel por hora, o lo que es alrededor de 60 mil galones al año y considerando los equipos totales necesarios como tanques de almacenamiento, equipos semi-industriales de soporte y logística, cisternas, plantas asociadas de extracción de aceites, puede costar algunas decenas de miles de dólares, monto accesible a comunidades organizadas en cooperativas o a pequeños empresarios financiados por créditos como los de la CFN, Banco de Fomento, micro financieras, entre otros.
Estas plantas de procesamiento utilizan como insumos el aceite vegetal más un metóxido, que es la combinación de alcohol más sosa caústica, dando como resultado del proceso el biodiesel y glicerina, la cuál es usada en la industria farmacéutica y cosmetológica. Un residuo del procesamiento son las llamadas tortas de las prensas de aceite, las cuales pueden también ser usadas como fertilizante tanto para el cultivo de la jatropha como para otros cultivos.
Todo esto nos hace pensar que el cultivo de la jatropha asociado a microplantas procesadoras o de conversión de aceite vegetal en biodiesel son una opción real para generar fuentes de empleo y crecimiento económico en sectores rurales o económicamente deprimidos del Ecuador y que no han tenido oportunidades en el pasado, a la par que sería una fuente de generación de energía limpia para el planeta, es decir cumplirían con los 3 principios del Desarrollo Sostenible: desarrollo social o humano, desarrollo económico y minimización de daños ambientales.

*Efraín Bastidas Zelaya es Ingeniero Mecánico y obtuvo un MBA con especialización en Desarrollo Sostenible en INCAE, Costa Rica. Actualmente es Director Ejecutivo de las oficinas de INCAE en Ecuador. Puede ser contactado al correo ebastidasz@gmail.com